- Hay que programar actividades geométricas de forma sistemática durante todo el curso, una o dos veces por semana, es decir, con un planteamiento cíclico, no lineal.
- Partir, siempre que podamos, del entorno, de la vida real… y al final, volver a lo mismo.
- Trabajar en una, dos y tres dimensiones desde el principio: línea, superficie y volumen.
- Trabajar todas las nociones geométricas de tres maneras:
- A partir del movimiento y de la vivencia a través del propio cuerpo: actividades psicomotrices.
- A partir de la manipulación y la experimentación: actividades de taller.
- A partir de las representaciones gráfica y plástica de las propiedades trabajadas: actividades simuladas, con recursos informáticos y con papel y lápiz.
- Trabajar una sola noción en cada actividad.
- Hacer siempre ejercicios de reconocer y construir (en directo e inversamente).
- Expresar verbalmente la actividad y las relaciones que hacen, iniciando el vocabulario geométrico correcto, ya que es importante que los niños se vayan familiarizando con este nuevo vocabulario, aunque no hagan de él un uso habitual.
- Fomentar la creatividad y la cooperación.
- Se pueden plantear actividades a partir de distintas organizaciones del alumnado: con todo el grupo-clase, medio grupo o un grupo reducido; por parejas o individualmente.
- Basar el aprendizaje de las competencias geométricas en un enfoque global, a partir de actividades contextualizadas.
Extraído de: Alsina,
A. (2006). "Cómo desarrollar el
pensamiento matemático de 0
a 6 años". Barcelona: Octaedro.
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