lunes, 13 de mayo de 2013

El papel de la manipulación en el aprendizaje matemático



La necesidad de disponer de recursos como juegos y materiales que fomentan la manipulación se ha adquirido ya hace tiempo para las clases de 0-6 años. A continuación se muestran las razones por las que es tan útil conseguir que los alumnos manipulen.
La actividad en sí misma es fuente de conocimientos, lo que demostraron muy bien Piaget y Wallon. Al manipular los objetos, el niño aprende a reconocer las proporciones del mundo social y físico. Estas manipulaciones y sus efectos son fuente de cuestionamientos, que provocan de esta forma nuevas investigaciones. El cuestionamiento puede ser espontáneo, inducido por la actividad propia del sujeto, o bien inducido por el entorno social. En este último caso, hablaremos más bien de aprendizaje mediante resolución de problemas. (Weil-Barais y otros, 1994).
Más allá de este hecho, hay tres razones fundamentales por las que nos basamos en la manipulación para elaborar una situación de aprendizaje y que, además, se aplican mucho más allá de la Educación Infantil.
El objetivo principal, fundamental, es el de proporcionar una herramienta que ayude en la elaboración de las representaciones mentales que hacen los alumnos: efectivamente, sabemos que la gestualidad no sólo ayuda a la memorización, sino que contribuye igualmente a la conceptualización. La manipulación no es un objetivo en sí misma, ya que el niño o la niña a de poder desvincularse de ella poco a poco. No tiene un  poder mágico intrínseco: la elaboración de representaciones mentales que hacen los niños rara vez se produce de forma espontánea; es el resultado de la actuación del docente para provocarlas.

Varios métodos contribuyen a su elaboración:

  • La técnica de “parar la imagen”, rebobinar y luego avanzar, cercana a la explicitación. La parada de imagen puede practicarse desde la Educación Infantil. Pretende producir el gesto mental de evocación que es la base de la formación de representaciones mentales. La práctica de la para de imagen supone que el niño ya está familiarizado con el mecanismo utilizado (material o juego) y que su uso ya no representa para él dificultades importantes. Mientras se está utilizando –y no una vez acabada la actividad- el maestro le pide que suspenda momentáneamente la actividad y provoca una vuelta al pasado inmediato (“explícame lo que acaba de suceder”) y luego propone una proyección hacia el futuro próximo (“y ahora, ¿qué va a pasar si empieza de nuevo la acción?”). Contamos una evolución progresiva, lenta, de los niños, que pasan de una explicación a través de la acción a una fase de explicación bastante desacertada acompañada de gestos de simulación; progresivamente, la necesidad de controlar las piezas se difumina en beneficio de gestos acompañados normalmente de comentarios: el alumno ya no “reconstruye”, sino que deja la situación allí donde estaba antes de hacer la parada de imagen y muestra cómo estaba la situación en el estado anterior y cómo estará o podría estar justo después. Luego los niños pasan a una fase en que las palabras sustituyen lo esencial de los gestos en la descripción.

  • Los comentarios realizados por los alumnos después de la actividad, así como la valoración al final de los talleres.
  • Las actividades de asociaciones a distancia, otra manera de provocar las representaciones mentales que pueden dar mejores resultados mientras el lenguaje no esté muy desarrollado, y especialmente en la clase de 0-3 años.
  • La diversificación del material. Se trata de proponer, sobre un mismo concepto o una misma dificultad, una variedad de recursos de características diferentes.

Eso permite que niños y niñas dispongan de un amplio abanico de situaciones, entre las que algunas tendrían que ajustarse mejor a su perfil pedagógico, y que tengan varias ocasiones de descubrir nexos entre esos materiales diferentes relativos a un único objeto; en otras palabras, que identifiquen el modelo subyacente.
Si queremos dar a los niños una oportunidad de poder construir sus conocimientos debemos escucharlos y entender cómo piensan. Los adultos, también tenemos ideas previas, y se aprende a partir de ellas. Por lo tanto, podemos enseñar a partir de ellas.

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